ICONS: Pedro Rodríguez, fundador de Sierra Blanca Estates, habla del valor social de la promoción residencial de lujo en una región como Costa del Sol

Pedro Rodríguez, fundador de Sierra Blanca Estates, construye santuarios para los superricos desde hace más de tres décadas. Pero sus ambiciones para la Costa del Sol van mucho más allá de atender sólo a sus residentes más adinerados.

Cuando los futuros proyectos, de la compañía que Pedro Rodríguez preside, estén terminados en los próximos años, él, como fundador de la promotora inmobiliaria Sierra Blanca Estates, será responsable, junto a sus dos hijos con los que co-dirige la compañía, de haber llevado a la vida el nuevo barrio más lujoso de la Costa del Sol.

El nuevo enclave residencial de lujo, en el corazón de la Milla de Oro marbellí, ya está batiendo récords de precios por sus residencias de marca diseñadas en colaboración con FENDI Casa y Karl Lagerfeld Villas Marbella. El nuevo centro deportivo de EPIC Marbella, que incluye una cancha de baloncesto cubierta de nivel profesional y un simulador de golf, es una prueba tangible del nivel de lujo del que disfrutarán los compradores.

Pero Rodríguez, de 76 años, quien fuera el cerebro original de la próspera urbanización Sierra Blanca de Marbella hace 40 años, siente la necesidad de dejar su huella de otras maneras. Esta vocación por mejorar el mundo de múltiples formas posibles es lo que ha llevado al empresario a desarrollar diversos proyectos e iniciativas con un impacto social y económico duradero en las zonas que habitan sus proyectos.

«Creo que es responsabilidad de toda empresa asumir un compromiso con las comunidades y regiones donde desarrollamos nuestros proyectos, y por lo tanto, donde también vivimos y trabajamos. Sentimos que esta ciudad, Marbella, se ha convertido en parte de nuestra familia«, afirma Rodríguez, que a principios de este año puso en marcha la Fundación Sierra Blanca Estates para promover la responsabilidad social dentro de su compañía y financiar proyectos en los sectores menos favorecidos de la sociedad.

Esto incluye el apoyo a la organización benéfica Cáritas Marbella, que proporciona alimentos a los grupos más necesitados. «Su cena contribuye a recaudar una importante cantidad de fondos para ayudar a los menos afortunados, ya sean jóvenes marginados socialmente u otros colectivos vulnerables de la sociedad«, comenta. «Me gustaría sentarme en el futuro con otros grupos y organizaciones de Marbella y buscar nuevas vías en las que sumar, a su labor diaria, nuestra ayuda y apoyo«.

 

Los conceptos integrados dentro de uno de los acrónimos más populares en la actualidad para las empresas; ESG (Environmental, Social and Governance) son ya familiares para los inversores, sobre todo el aspecto «E», ya que las compañías y los países se esfuerzan por alcanzar el cero neto en lo que a impacto medioambiental de su actividad se refiere. Sin embargo, Rodríguez, a pesar de no olvidar los otros dos, es uno de los líderes de opinión en Costa del Sol que, entre bastidores, está trabajando duro en el desarrollo y aplicación del pilar «S» (Social) de su proyecto.

Hay múltiples ejemplos en el sector que apoyan esta visión de Pedro Rodríguez para su empresa y el entorno donde opera. En esta línea, JLL, «el valor social en el entorno construido consiste en crear un impacto positivo duradero a lo largo del ciclo de vida de los bienes inmuebles para todas las partes interesadas que interactúan con los espacios y dentro de ellos«. Esta consultora inmobiliaria a nivel global ha identificado siete pilares del valor social en los bienes inmuebles, entre ellos la salud y el bienestar, el compromiso con la comunidad y la equidad y la inclusión.

Por su parte, en su último Informe sobre la Riqueza 2023, la agencia inmobiliaria Knight Frank concluye que el 27% de los inversores con patrimonios muy elevados tienen en cuenta el impacto social a la hora de evaluar el valor de las inversiones inmobiliarias. Liam Bailey, director de investigación global de Knight Frank, comenta que «los proyectos de desarrollo inmobiliario poseen intrínsecamente la oportunidad de tener un impacto significativo en las personas de todas y cada una de las comunidades y en su calidad de vida«.

Se trata de una filosofía que encaja a la perfección con la de Rodríguez, cuya Fundación también prevé en un futuro próximo conceder becas educativas a niños, así como seguir apoyando eventos culturales y deportivos en la región como el festival Starlite de Marbella, su media maratón y futuros eventos de ultra-deporte que atraerán decenas de millones de euros en ingresos para la ciudad.

 

«Quizá he adoptado una actitud al estilo estadounidense tras mis años de residencia en aquel país, pero es algo muy americano tener éxito y luego sentirte orgulloso de ayudar a gente menos afortunada que tú en tu comunidad. Aunque parezca un poco egoísta, o ególatra, cuando ayudas a alguien, te sientes mejor«, afirma.

Los compradores con patrimonios muy elevados, además de estar interesados en el valor de su propia inversión, también son conscientes del impacto social de su compra y como empresas como Sierra Blanca son capaces de vehiculizarla a todas las capas sociales. «Si construyes un proyecto excepcional, la gente te seguirá, y se trata de emprendedores y empresarios que mantienen a mucha otra gente con trabajo. Hay cientos de abogados, contables y arquitectos que tienen sus carreras en manos de compradores de propiedades de alto standing. Son personas que compran una bonita propiedad y dan trabajo a chóferes, limpiadores y jardineros, pero también revitalizan el tejido comercial y productivo de la ciudad a través del consumo en tiendas, restaurantes, clínicas, etc. Llevo muchos años diciendo que los compradores de inmuebles de gama alta son responsables de mantener la actividad económica de los alrededores durante 365 días al año«.

 

Su papel en el sostenimiento de la comunidad local fue especialmente marcado durante la pandemia, añade Rodríguez. «Los compradores crean turismo residencial, que es crucial para ciudades estacionales como Marbella. Ellos fueron quienes mantuvieron la actividad empresarial y profesional en tiempos de crisis«.

También hay que tener en cuenta el impacto positivo más amplio que conllevan las ambiciones de creación y transformación de los entornos de los nuevos proyectos residenciales de lujo o de uso mixto, como se ha visto en todo el mundo. Hay grandes proyectos que crean barrios enteros, como King’s Cross y Battersea Power Station en Londres. Y hay edificios independientes que se convierten en el eje de una regeneración más amplia, como el hotel W de Barcelona, que inició la transformación del paseo marítimo y el antiguo puerto de la ciudad en un lujoso puerto deportivo para superyates, o el hotel y las residencias Four Seasons de Madrid, que han insuflado nueva vida a una arteria en el centro de la ciudad que no gozaba de la mejor de las apariencias.

En Málaga, Sierra Blanca Tower, la torre de apartamentos de lujo frente al mar de Sierra Blanca Estates, ubicada en el complejo Málaga Towers, ya ha provocado un efecto dominó de regeneración en toda la ciudad, afirma Rodríguez. «Ha creado nuevas empresas y ha inspirado la construcción de otras torres de lujo», afirma. También cita el próximo club de tenis que Rafael Nadal abrirá cerca de Sierra Blanca Tower. «El sector Oeste de la ciudad se está convirtiendo en un importante polo deportivo«, dice. «La elección de Málaga por parte de Nadal envía un poderoso mensaje a nivel mundial. Es un sello de aprobación. Todos estamos comprometidos con su futuro y ese compromiso debe trasladarse a un impacto positivo, en múltiples facetas, a toda la ciudadanía«.

Había muchas dudas, añade Rodríguez, de que Sierra Blanca Tower pudiera funcionar como proyecto inmobiliario de estas características. «Cuando decidimos construirla, esa zona del oeste de Málaga llevaba años degradada. Mucha gente era reticente a hacer algo de más calidad en Málaga porque temían que nadie pagaría un precio lo suficientemente alto«, dice. «Le dije al alcalde, don Francisco de la Torre, que construyendo nuestra torre seríamos precursores de la regeneración y revalorización del sector oeste de la ciudad gracias al diseño, calidad e impacto positivo que esta generaría como proyecto”. Sin embargo, Rodríguez no solo pone el foco, una vez más, en su público potencial y traslada su visión transformadora mucho más allá, “soy un fiel defensor de la idea de que Málaga tiene que desarrollar vivienda VPO y democratizar su acceso con alquileres y precios bajos, ese compromiso debe existir al tiempo que otros agentes como nosotros ponemos el foco en otra tipología de proyectos que aceleran, por la propia inversión e interés que despiertan, la transformación global de la ciudad. Formamos parte de un todo que cumple un mismo objetivo, mejorar la apariencia de la ciudad e impactar en la calidad de vida de todos los ciudadanos.”

Como comenta Sarah Forster, consejera delegada de The Good Economy, empresa de asesoramiento de impacto especializada en el valor social del desarrollo sostenible, los nuevos desarrollos bien diseñados y de buena calidad «favorecen una vida más feliz y sana para todos». Rodríguez no podría estar más de acuerdo. «Es nuestro deber garantizar que todos los que viven en Marbella puedan tener calidad de vida. Nuestro propósito no es sólo generar riqueza. Queremos tener un impacto positivo en la sociedad, lo que significa redistribuir parte de esa riqueza a los sectores de la sociedad que más lo necesitan

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